ANA LOBERA – SÉXOLOGA Y PSICÓLOGA DEL CENTRO DE MATERNIDAD AMPARO POCH
“Es distinto el deseo de embarazo que el deseo de hijo”
El Centro Municipal de Promoción de la Salud Amparo Poch es el encargado en la capital aragonesa de diagnosticar a las chicas que están embarazadas y se acercan hasta allí, al área de ginecología. En ningún momento juzgan ni toman partido sobre la decisión que debe tomar cada persona. Solo intentan ser un referente para ayudarlas, que sedimenten y se acojan a la mejor opción biológica y emocionalmente.

En este centro zaragozano organizan charlas de educación sexual y ofrecen información para evitar embarazos no deseados y propiciar aquellos que si se desean. “En ocasiones se equipara embarazo adolescente o juvenil a Embarazo No Deseado que, paradójicamente, es como fin en inglés (END). Pero la realidad y las circunstancias son muy diferentes”.
La sexóloga y psicóloga del mismo, Ana Lobera, indica que “no hay que olvidar la figura paterna en el proceso de maternidad, pase lo que pase después entre la mujer y el hombre”. Ya que las causas por las que una joven decide ser madre, según asegura esta profesional, pueden ser muy variadas. Pero suelen atender a chicas que crecen sin un refuerzo familiar, sienten que en su casa no les prestan suficiente atención y llevan a cabo un embarazo sin ver que hay un futuro detrás. “Es distinto el deseo de embarazo que el deseo de hijo, es decir, de querer criar. Cuando un embarazo es buscado y la pareja tiene ganas de quedarse embarazados, asume las consecuencias”. Otra de las razones es porque quieren probar en su cuerpo.
Si una chica tiene menos de 16 años está en la obligación de informar a la familia de su estado de gestación. Salvo en casos de excepción, por riesgo de embarazo para la madre y también para el feto, se hace un mero asesoramiento. Y hasta los 19 años, debido a la juventud, Lobera afirma que “se considera embarazo de alto riesgo, incluso algunas pueden tener un índice más alto de prematuridad”. Pero hay que atender el aspecto psicosocial de cada mujer.
Esta profesional asegura que el hecho de que no esté tan bien vista a los ojos de la sociedad una chica joven con hijos puede ser por la tardía edad de la maternidad hoy día. “Desde los años 80 existe el mito de la mujer superwoman, que debe encargarse de su casa, de su trabajo y de sus hijos. Los roles sociales tradicionales se han ido dejando atrás en cierta manera”. Así como la incorporación de las mujeres al trabajo y el difícil acceso a una vida estable, hace que tengan más tarde sus hijos para dedicarse en primer lugar a su profesión, formación y adquirir una economía.
Ana Lobera asegura que tanto el padre como la madre son muy importantes en el crecimiento del niño.


