top of page
VALIENTE A LOS 17
Inmadura, rebelde e insegura. Así es como Sandra García se definía hasta que su vida dio un giro radical. Un embarazo inesperado la transformó en una persona madura, responsable y positiva. Pero sobre todo, valiente.
SANDRA GARCÍA, MADRE A LOS 18 AÑOS

Eran las 11:00 de la mañana cuando Sandra apareció por la puerta del Centro Comercial Grancasa junto a su novio y su pequeña Aina. Sin duda, una bonita estampa familiar que poco a poco iríamos descubriendo.
Una decisión complicada
`Mi mejor amiga estaba saliendo con su mejor amigo´. Así es como Sandra y Diego se conocieron, aunque anteriormente ya se habían visto alguna vez estando de fiesta. Sus amigos lo dejaron, pero Sandra y Diego no solo siguen juntos, sino que fueron padres hace ya un año medio.
A los cinco meses de empezar con su actual pareja, Sandra se quedó embarazada tras olvidarse de tomar la pastilla anticonceptiva. Ella, con tan solo 17 años, tenía claro que quería seguir adelante. Abortar ni siquiera fue una opción. Y… ¿Qué pensaba su novio? Para Diego fue un shock, no se lo podía creer. Él no se planteaba ser padre con 19 años y no estaba de acuerdo con la decisión de su novia. Sin embargo, Cupido volvió a hacer de las suyas. “En un primer momento quería que abortase; pero estaba enamorado y lo pensé mejor… Era con o sin ella, entonces lo tuve claro”.
Sandra lleva a Aina en un triciclo dirigible, quien sujeta un globo de color rojo mientras pedalea. En un descuido, el globo se le escapa. Diego, su padre, demuestra en ese instante que la felicidad de su niña significa todo para él. Echa a correr para recuperar el globo de su pequeña, pero finalmente explota. Y yo me pregunto… ¿será cuestión de edad?
Incertidumbre
Con el embarazo, llegaron los temores. Desde el principio, Sandra se vio capacitada: “Soy muy positiva y siempre pensé que podría ser buena madre; ayuda no me iba a faltar”. Diversas opiniones ya que, por el contrario, Diego se sentía incapaz y tenía dudas de su paternidad. Les cambió la vida. Decían estar un poco `perdidos´, iban de fiesta en fiesta, y afrontar dicha situación les hizo madurar y asentar la cabeza.
Durante la gestación, la pareja vivió momentos delicados, pero superaron toda dificultad. `Además de los vómitos, tuve riesgo de parto prematuro porque dilataba. Finalmente nació en la fecha prevista tras un parto rápido que solo duró 6 horas”, cuenta Sandra. No obstante, el parto no fue el único problema. Los nervios del embarazo, acompañados de cambios de humor, pusieron en riesgo la relación en más de una ocasión. Las discusiones entre ellos aumentaron, pero ahora lo recuerdan con humor. `Diego aguantó mucho, me pasaba un poco con él y aun así siempre venía detrás de mí´, dice Sandra. Pese a ser momentos duros, esta incertidumbre fortaleció la unión entre los dos.
La familia: Un apoyo necesario
La primera reacción de sus padres fue echarles la bronca. Al poco tiempo de conocer la noticia, el abuelo de Diego falleció y el impacto todavía fue mayor. No obstante, nunca les ha faltado el apoyo de sus familias. `La madre de mi novio tuvo su primera hija a los 17 años; no quería que viviese lo mismo que ella y a la vez me entendía”.
Aunque la relación con sus familias siempre ha sido buena, ambos afirman que ahora es incluso mejor. Los padres de Sandra decidieron mudarse a Movera, pero ella prefirió quedarse en Zaragoza para poder estudiar y hacer vida normal con su novio. Por ello, viven con los padres y el hermano pequeño de Diego desde un mes antes de que Sandra diera a la luz.
Los amigos también han sido un pilar fundamental durante estos años. Al principio les costó asimilarlo, pero todavía mantienen el contacto y quedan con ellos de vez en cuando. Además, algunas de sus amigas han sido madres jóvenes y ellas mismas se encargan de que a la pequeña Aina no le falte de nada. “Nos han dado prácticamente todo: ropa, juguetes, el carrito…”
Estudios
Sandra dejó los estudios a los 16 años. Fue una mala época para ella ya que sus abuelos murieron. No quería estudiar, pero con el tiempo se dio cuenta de que era necesario. Cuando se quedó embaraza, estaba haciendo un cursillo del paro. Ahora, además de madre, es estudiante de peluquería. `Estudiar o trabajar es compatible con cuidar a la niña. De hecho, el volver a estudiar, en parte, fue por mi hija´.
Mientras ella estudia por las tardes, Diego trabaja de camarero. Se organizan como pueden y son los padres de él quienes se hacen cargo de la niña cuando ellos están en clase o en el trabajo. Decidieron no llevar a Aina a la guardería e intentan llevar un ritmo de vida normal, sin que el hecho de ser padres sea un obstáculo.
¿Irresponsabilidad o responsabilidad?
La sociedad, en general, tacha a estas parejas tan jóvenes de irresponsables. Sin embargo, muchas como Sandra y Diego, deciden afrontar la situación y responsabilizarse de las consecuencias. “Tener hijos a una edad temprana no es una irresponsabilidad si tienes los medios suficientes. Si no se tienen, igual sí; solo con cariño no se vive”, explica la joven mamá. Según Sandra, uno de los principales motivos de que se cometa esta irresponsabilidad es el hecho de tener a alguien que siempre te vaya a querer. “Como ella nadie lo va a hacer y, aunque no fue mi caso, sí que lo piensas”.
Pese a que existe una discriminación a este sector, esta pareja no se ha sentido excluida pero sí reconocen que la gente se sorprende al preguntarles la edad. Por ejemplo, cuando Diego lo cuenta en su trabajo, no se lo creen. `Nunca me han cerrado ninguna puerta por ser padre joven, aunque sí me dicen que he corrido mucho”.
En ese momento, Aina juega por la zona de la Expo, tropieza y se cae. Sus padres lo dejan todo y corren hacia ella preocupados. Aina llora mientras su madre la sostiene en brazos. Su llanto se detiene cuando su padre coge unas flores y las entrega a la niña de sus ojos. Entonces me vuelvo a preguntar… ¿Realmente es importante la edad de los padres?
Ayudas
La única ayuda económica que reciben por parte del Estado es por hijo a cargo, unos 140 euros cada seis meses. Por suerte, cuentan con el sueldo de Diego y con el respaldo de sus familias, no obstante, coinciden en que debería existir una ayuda para este sector. Asimismo, reclaman `más ayudas para independizarse´ tras varias solicitudes denegadas.
La asociación REDMADRE Aragón también les proporciona alimentos y pañales para Aina, además de un apoyo psicológico muy útil para los padres. A veces, Sandra acude sola y otras lo hace junto a su novio. `No me gusta que me lo den todo, pero acudimos a REDMADRE y en ningún momento nos preguntaron por el dinero”, expresa agradecida a la entidad.
Una mirada al futuro
Aunque la familia prefiere vivir el día a día, resulta inevitable pensar en el día de mañana. Por ejemplo, de cara al futuro, Aina dispone de una cuenta propia con el dinero que van ahorrando. A corto plazo, Diego confía en seguir trabajando y Sandra espera dedicarse a la peluquería cuando acabe el curso. Así podrían independizarse. A largo plazo, dentro de 10 años, se imaginan juntos, llevando a la niña al colegio y, por qué no, con otro hijo. “Me veo al lado de mi novio y estoy convencida de ello; la convivencia es buena y, lo más importante, le quiero”.
Actualmente, la princesita de la casa no puede estar mejor. Solo hay que ver esa bonita, aunque tímida, sonrisa cuando nos mira. Sus padres disfrutan hablando de ella y viéndola feliz. “Teta, teta” dice Aina, sorprendiéndome.
“Le sigo dando el pecho y hace seis meses que debería habérselo quitado, pero es una unión que tengo con ella. Nunca ha querido chupete ni biberón. Además, come de todo, pero la leche la odia”, dice Sandra, que espera dejar de darle el pecho cuando empiece el colegio el próximo curso.
¿Arrepentimiento?
El amor incondicional de su niña es superior a cualquier obstáculo que la vida le interponga en el camino. Sandra no cambiaría absolutamente nada y anima a las jóvenes a ser madres: “No tan joven como yo, pero sí con 23-25 años, cuando en mi opinión se tiene más facilidad para cuidar a los niños”. Pese a la dedicación que esta situación conlleva, la maternidad lo significa todo para ella. `No me arrepiento de la decisión que tomé, mi hija es lo mejor que tengo”.
Cada palabra de Sandra revela su madurez; mientras que cada gesto hacia su niña la confirma. Y es que, con tan solo 20 años, es de admirar su seguridad. Mientras unas personas la tacharán de irresponsable, otras preferirán llamarla valiente.
Gracias, mamá.



Anteriormente, Sandra ni ayudaba en casa. Ahora, es madre.
Sandra vive con sus suegros, pero visita a sus padres cada fin de semana.
Pese a las adversidades, la familia ha permanecido unida en todo momento.
Aina es el terremoto de la casa, pero también la alegría.
bottom of page


