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Ramón Celma: “Las madres jóvenes no están totalmente desamparadas, pero necesitan un mayor respaldo”


La defensa de la vida es un principio básico para el Partido Popular. Desde este grupo político se trata de fortalecer la familia y, además, fomentar la natalidad. “La maternidad en las jóvenes se debe plantear en positivo”, aunque aseguran que “la ayuda siempre es poca”. ¿Qué postura toma el PP ante esta situación? Tatiana Gaudes y Ramón Celma, representantes del PP, nos hablan de ello.

 

 

 

Los integrantes del PP, Tatiana Gaudes y Ramón Celma, coinciden en que la falta de información y educación son algunos de los factores de la discriminación a las madres jóvenes.

¿Cómo debe afrontarse la maternidad juvenil?

 

Ramón Celma: La maternidad en las jóvenes se debe plantear en positivo. La Administración tiene el deber de defender la vida, por lo tanto, hay que proporcionar medios y herramientas para que toda embarazada en situación de dificultad pueda dar a luz a sus hijos. Tienen que existir alternativas, aunque no seguir adelante con el embarazo es una decisión que hay que respetar. No obstante, el objetivo de todos los que nos dedicamos al servicio público es trabajar para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y no que tengan una única opción. Hay muchas asociaciones que ya trabajan en esa línea y desde el Gobierno se debe legislar en la misma dirección.

 

¿Cuál es la postura del PP ante esta situación?

 

R.C: En el Partido Popular somos conscientes de que las familias son una institución básica del Estado. Tenemos que poner puentes y facilidades para fortalecer la familia porque es fundamental para el desarrollo y la prosperidad del país. El resto de debates que giran en torno a esto, son debates vacíos por el propio interés electoral.

 

Cuando acudimos al BOE, nos encontramos con ayudas a madres solteras o a madres maltratadas. En ningún momento aparece una ayuda como tal a madres jóvenes o adolescentes sin recursos. ¿Por qué?

 

R.C: A asociaciones como Ainkaren o REDMADRE sí se les ayuda desde las instituciones públicas, aunque la ayuda siempre es poca. Pienso que se les tendría que dar un mayor respaldo, es un compromiso que tenemos. Sin embargo, en situaciones tan dramáticas como la de estos años, hay que priorizar e ir a lo más urgente. Quizás en esta cuestión se haya trabajado un poco más despacio, de ahí que recientemente hayamos aprobado el Plan Integral de Apoyo a la Familia, que engloba también a las madres jóvenes. Lo que es cierto es que se podría ayudar mucho más, pero sí hay apoyos. Ya no solo vía declaración de la renta, también descuentos u ofertas que se llevan a cabo en algunos municipios, como el cheque guardería o aparcamientos especiales para embarazadas. Poco a poco se van introduciendo medidas y no se ven en una situación de absoluto desamparo y desprotección. Es más, la propia Seguridad Social, ya sea para cunas o para atención especial, es algo que no tienen en todos los países. O si lo tienen, en muchos supone un coste.

 

Hay madres que reciben una pequeña ayuda, como unos 100 euros. Otras, ni siquiera eso. Son tan jóvenes que ni siquiera han podido trabajar para poder tributar. ¿Qué se debe hacer en estos casos?

 

R.C: Desde mi punto de vista, y es uno de los motivos por los que milito en el Partido Popular, hay que priorizar en la familia. Tenemos que dar con la fórmula para apoyar a este sector porque no solo es un bien para esa madre, sino que es un bien para la sociedad española. Insisto en que, a pesar de que hay que mejorar en ese tipo de ayudas, el marco no es tan negro. También hay muchas ayudas que no tienen una denominación propia sobre maternidad, pero que tienen derecho a pedir, como el desempleo, el IAI u otro tipo de ayudas que podrían recibir en función de sus circunstancias.

 

 

 

 

 

 

 

 

En otros países europeos sí vemos que se fomenta en mayor medida la natalidad. ¿Qué sucede en España?

 

R.C: La tasa de natalidad está actualmente en 1,7 y, para que tengamos un futuro próspero en este ámbito, deberíamos estar en la media de 2,7. Fomentar la natalidad de forma directa no supone que haya más nacimientos.

 

Lo comprobamos con el cheque bebé de Zapatero o con otras ayudas directas que se han establecido en municipios por falta de niños. El hecho de dar una ayuda a una madre o a una familia por tener hijos es bien recibido en ese momento, pero lo que hay que potenciar es el estado de bienestar, el trabajo o las políticas de vivienda, que es mucho más inteligente y menos costoso para el Estado. Debemos crear un contexto cultural de conciliación familiar y laboral que ayude a la familia, por ejemplo, que una mujer embarazada cuando vaya al supermercado tenga un aparcamiento enfrente de la puerta. Yo no soy tan partidario de ayudas directas, pero sí de que tener hijos sea agradable.

 

¿No dar ayudas económicas, pero sí ayudas sociales?

 

R.C: Ayudas económicas directas a las familias tiene que haber, pero fomentar la natalidad no tiene relación directa con aumentar las ayudas directas a las mismas. Creo que son más positivas para ello las ayudas indirectas que una cantidad mensual con menos cuantía. Debe ser de manera prolongada.

 

T.G: La natalidad no tiene que ser un objetivo a corto plazo, sino a largo. Dando medidas puntuales directas habrá un boom en x periodo de tiempo, no será algo progresivo. Lo que hay que crear es un entorno adecuado para que la gente libremente decida cuándo quiere tener un hijo.

 

Al hilo de lo que decíais, ¿es cierto que los jóvenes esperamos a tener una vida estable para formar una familia?

 

T.G: Socialmente y culturalmente se nos ha metido en la cabeza que hay que hacerlo más tarde y que hay que tener un entorno totalmente favorable para tener a un hijo. Se está mirando mal a las jóvenes que priorizan y no tendría que ser así. También creo que al tenerlo todo desde que hemos nacido, queremos dar lo mismo a nuestros hijos o todavía más. Nos planteamos tenerlos más tarde y nos alejamos cada vez más de la idea de tenerlos antes, que no es nada malo. Yo, personalmente, no sé lo que haría si me tocara estar en esa situación.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué medidas propondrían?

 

T.G: El Estado debe asesorar y ofrecer una atención especializada. Por otro lado, los centros de planificación familiar que cumplan con su función. Sería necesario tener una ayuda en la guardería para poder trabajar o que las condiciones laborales permitan tener una baja por maternidad de tres meses para la lactancia. Todo ese entorno es lo que permite que una chica de 16 años, con el respaldo familiar, pueda sacar a su niño adelante. Muchas partes de tu vida se van a ver truncadas, pero también te va a dar otras cosas que el resto no va a poder experimentar. Tú tienes el poder de decidir si vivirlas o no. Si decides que no, es respetable, pero yo lo considero una manera de ahuyentar los problemas. Es totalmente admirable que una chica de 16 años salga adelante y lo dé todo, mientras otras renuncian. El día de mañana yo me quedaría con una persona que lo da todo, con la persona que asume las consecuencias. No obstante, tenemos que entender la situación de cada una. De todas maneras, yo creo que todo esto viene de un error como sociedad. Hemos visto desde el primer momento el aborto como un derecho que no es, mientras que el derecho a la vida sí lo es.

 

¿Cree que precisamente por considerar el aborto como un derecho se tiende a discriminar a las madres jóvenes?

 

T.G: Sí. Si ahora mismo salimos a la calle y preguntamos si el aborto es un derecho, todo el mundo te va a decir que sí cuando realmente no lo es. No puedes crear una sociedad en la que a la mínima el aborto se convierta en método anticonceptivo. No podemos considerarlo un progreso y si es así, estamos fracasando como sociedad. Tiene que existir, pero por ejemplo la ley de plazos me parece una aberración.

 

Hemos conocido chicas que se han quedado embarazadas a los 16 años y la sociedad en general, e incluso sus amigos, le han dejado de lado. ¿Qué opina?

 

T.G: Me parece una vergüenza que sea así. Yo creo que es el principal problema que tenemos, más allá de las ayudas. Además, contamos con la gran desventaja educacional; las charlas de educación sexual no se están dando bien o los centros de planificación familiar están fallando. Es un problema de sanidad y educación. No podemos seguir pensando que traer un niño a esta sociedad es algo malo, sea con la edad que sea. Para empezar es una vida de una persona y hay que tomárselo con la seriedad y el rigor que supone desde el primer momento.

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué puede contarnos del nuevo Plan Integral de Apoyo a la Familia con respecto a este sector?

 

T.G: Solo sé que se aprobó hace unos meses. La cuantía de ayudas no la conozco, aunque imagino que cambiará por franjas de ingresos. En cuanto a las asociaciones, estuvimos con REDMADRE y Ainkaren e incorporamos medidas que nos han pasado ellos, pero desde el Gobierno de Aragón no sé si se han reunido o no, quiero creer que sí. Personalmente, uno de mis objetivos es que desde la Casa de la Mujer se haga algo; me parece fenomenal que se ofrezcan cursos de ayuda o prevención del maltrato en personas con discapacidad, pero también deberían existir otras ayudas más directas y educar a través de esta casa.

 

Encontramos una noticia que nos llamó la atención sobre el PP de Murcia, diciendo que “sacarían de clase a madres embarazadas por evitarles la vergüenza”. ¿Sabe algo de esto?

 

T.G: No lo había escuchado y no sé quién habrá dicho eso. No nos podemos plantear este tipo de cosas. La educación es muy importante y yo pienso que con ella se solucionan la mayor parte de los problemas.

 

¿Cree que existe una buena educación sexual?

 

T.G: No. Muchas veces pensamos que la gente tiene que saber las cosas ya de por sí y no es así. El Estado te educa, te proporciona preservativos y te dice que tienes que usarlos para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, pero la educación sexual tiene que centrarse en las consecuencias. Ya no sé si es problema del Estado, que no está poniendo las medidas oportunas, o si lo que falla es el proceso y los intermediarios, que no informan correctamente. Al fin y al cabo es un círculo vicioso. Por ejemplo, hay personas que toman pastillas anticonceptivas y no sabe que el antibiótico anula el efecto. Otro problema es recetar métodos anticonceptivos como si cayeran del cielo, y yo estoy totalmente a favor, pero que alguien se siente a explicar cuáles son, qué beneficios tienen, las consecuencias o que pueden anularse. Yo sé incluso de una chica que se tomó la píldora del día después y se pensó que el efecto duraba un mes.

 

 

"La natalidad tiene que ser un objetivo a largo plazo. Dando medidas puntuales directas no será algo progresivo"

"Social y culturalmente se nos ha metido en la cabeza que hay que tener un entorno totalmente favorable para tener a un hijo"

"Es totalmente admirable que una chica de 16 años salga adelante y lo dé todo, mientras otras renuncian"

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