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MATERNIDAD JUVENIL: DE ADOLESCENCIA A ADULTEZ
Eso les pasa a otras. A mí nunca va a ocurrirme, o al menos, eso es lo que yo pensaba. Y de pronto, en tu cuerpo de niña comienza a crecer una barriga del tamaño de un balón de fútbol. Imposible seguir ocultándolo… Estoy embarazada y voy a ser mamá. Aunque no pueda creerlo, aquello de “les pasa a otras”, se convierte en “nos pasa a algunas”.

Ainkaren recibe pequeños donativos de ropa, juguetes, cunas y carricoches para los bebés.
Todas las mujeres, empleen o no métodos anticonceptivos, lo busquen o no lo deseen, están metidas en ese bombo, nunca mejor dicho, cuando deciden mantener relaciones sexuales. Los jóvenes cada vez tienen más atrofiado el concepto de peligro cuando se enfrentan a este acto, que debería ser, tal y como afirman los profesionales, más responsable.
¿POR QUÉ SON MAMÁS JÓVENES?
Las causas por las que cada joven se ve en esta situación son muy variadas. En algunos casos el embarazo es buscado como una vía de escape ante la falta apoyo familiar o tras sufrir algún tipo de discriminación. En otros, es el hecho de querer experimentar nuevas sensaciones y cambios en sus cuerpos. Así como también puede darse la situación ideal en la que una pareja, a pesar de su juventud, tiene deseos no solo de embarazo, sino también de tener un hijo. Pero la gran mayoría de casos coinciden en que ha sido fruto de un descuido y una vez dan a luz se ven inmersas en una serie de circunstancias desafortunadas. Sean cuales sean los motivos, están en su libre derecho de llevar a cabo la gestación, o por lo contrario, interrumpirla.
¿QUIÉNES SON MAMÁS JOVENES?
La última radiografía demográfica que podemos analizar de España nos lleva a destacar varios motivos por los que no es común, y cada día menos, tener bebés pronto. Por un lado, la reducción de mujeres en edad fértil atiende al cambio de los roles sociales de la mujer en pleno siglo XXI que se ha venido desarrollando a lo largo del tiempo. La incorporación de la mujer al trabajo y la relajación de los roles sexuales tradicionales, hacen que estas tengan cada vez más tarde sus hijos para dedicarse a su profesión, formación y adquirir una economía; se retrasa la maternidad, llegando en 2013 a la edad media de 32,7 años y que constituye un máximo histórico; la crisis económica, el bajo poder adquisitivo, la precariedad y la inseguridad laboral, son otros de los factores determinantes a la hora de tomar esta importante decisión. Pero se considera que, así como en el tema biológico, este también es diverso.
Mientras los estereotipos en España vacilan el pensar que solo las chicas extranjeras o de otras etnias suelen ser madres a edades tempranas, la realidad es muy diferente. Y es que, según el Instituto Nacional de Estadística, en 2012 se registraron un total de 45.515 partos de chicas de españolas entre 15 y 24 años.
Andalucía, Cataluña y Madrid fueron las comunidades donde más madres dieron a luz entre esas edades en el año 2013. Les seguían la Comunidad Valenciana, Canarias, Murcia, Castilla La Mancha y Castilla y León. Ceuta se presentaba como la región con menor índice de madres jóvenes de todo el país, junto con La Rioja, Cantabria, Melilla, Navarra, Asturias y Extremadura, las únicas que no alcanzaban los mil nacimientos. Pero para atender con precisión a estos datos es necesario tener en cuenta la población total, el volumen y el nivel de desarrollo de cada autonomía, entre otros factores de peso.
LOS EXPERTOS DICEN QUE en cuanto una joven se queda embarazada y decide, por diferentes motivos, afrontar su gestación en solitario suele acudir a servicios sociales o centros de maternidad especializados. Allí nunca deben ser juzgadas y los profesionales no pueden tomar partido en la decisión de cada persona. El asesoramiento es un referente y una ayuda atendiendo al estado biológico y emocional de cada futura madre. La negación, el miedo, la inseguridad, la rabia o el hecho de no sentirse capacitada suelen ser los primeros pensamientos negativos que rondan las cabezas de las chicas. En ese momento, decidir con responsabilidad y conocer todas las vías posibles para hacerlo con libertad, son los mejores consejos.
Diferentes posturas ante un tema controvertido que puede llevar a debates equivocados sobre el que determinados especialistas cuentan que hasta los 19 años, solo por la juventud, se trata de embarazos de riesgo tanto para la madre como para el bebé, constatando altos índices de prematuridades. Otros, en cambio, afirman que retrasar la maternidad es nefasto para el índice de natalidad de un país, pero también para las mujeres y sus condiciones. Más allá de la ciencia, la posibilidad de ser madre aparece desde el primer ciclo menstrual, y a partir de este hecho, la capacidad o la disposición depende fundamentalmente del desarrollo de cada mujer.
Y A ELLAS, ¿QUIÉN LAS AYUDA?
Mis padres me matan si se enteran, suele ser la frase más compartida. Una maternidad no planificada siempre es algo difícil de asumir generalmente en los primeros meses de embarazo. Pero afortunadamente, si cuentan con un entorno favorable o un sustento económico y moral por parte de su familia, finalmente las apoyan. Sin olvidar el papel del padre, que representa un pilar imprescindible para la pareja y el bebé.
La falta de subvenciones por parte del Estado para promover charlas sobre educación sexual hace que los jóvenes estén menos informados acerca de este asunto. Estas conferencias buscan evitar embarazos no deseados, propiciar aquellos que sí se desean y difundir riesgos y beneficios acerca de las relaciones sexuales entre hombres y mujeres. Las políticas de gobierno no destinan las prestaciones necesarias a este sector poblacional, que se encuentra, en muchos casos, con unas condiciones de vida deplorables. No ofrecen ningún tipo de ayuda directa a las madres jóvenes y si atendemos al Boletín Oficial del Estado (BOE) encontramos la misma negativa. Nada más allá de la Seguridad Social básica, alguna subvención para guarderías y pequeñas aportaciones dinerarias dependiendo de la situación familiar o los años que haya trabajado la madre. Teniendo en cuenta que muchas no alcanzan la edad mínima para poder trabajar o debido a su embarazo las empresas se niegan a contratarlas. Las fuerzas políticas de la capital aragonesa y de toda la comunidad autónoma en general evitan tratar en profundidad temas como este, fundamentalmente porque suponen un gasto, y, según afirman algunos deben “priorizar las tareas y las necesidades de los ciudadanos a la hora de formar gobierno”.
Aquellas madres con escasez de recursos económicos y que tampoco cuentan con un sustento familiar, se ven en la obligación de buscar ayudas para salir adelante con sus hijos. En la Aragón, y más en concreto en Zaragoza, tan solo dos asociaciones privadas les prestan asistencia material y hogar durante un tiempo determinado (Ainkaren Casa-Cuna y Red Madre). Mediante donativos, colaboración por parte del voluntariado y una gran organización, propician su manutención. Otras pocas asociaciones a nivel nacional que siguen la misma línea pro-vida son los únicos organismos encargados de acoger y facilitar la maternidad juvenil una vez que el los bebés ya han nacido.
ASÍ ES COMO SE VE a muchas de estas madres que, a edades tempranas, sufren o han sufrido discriminaciones de todo tipo. Socialmente se tiende a mirar con rechazo a este colectivo. No es habitual y por ello encontramos detractores y defensores de las mismas. Algunos de los casos que presentamos en la revista Mamá es joven hablan de chicas que han sido despreciadas por sus amistades, e incluso por sus familias o parejas, debido a la situación en la que se han visto inmersas: quedarse embarazadas y tener a sus pequeños. Un drama bastante desconocido en pleno siglo XXI por el que unas aseguran haberse “bañado en lágrimas”, dejar su vida pasada para comenzar una nueva junto a sus bebés, haber hecho esfuerzos para no escuchar los rumores de la gente, y sacar todo su coraje mirando hacia delante sin querer ver las miradas lascivas de su desfavorable entorno.



Andalucía se sitúa a la cabeza de las comunidades autónomas donde más chicas entre 15 y 24 años fueron madres en 2013. Por el contrario, Ceuta es la ciudad autónoma que en el mismo periodo tan solo registró 259 partos.
La maternidad favorece la madurez de las jóvenes entre 15 y 24 años. Aunque estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) constaten que cada vez es menor el índice de madres a edades tempranas, estas siguen constituyendo un sector poblacional bastante amplio. Datos: Instituto Nacional de Estadística (INE).
Las madres residentes en este hogar se organizan y entre ellas se reparten las tareas domésticas.
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